El insulto a la razón humana: lejía para el autismo

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No es la primera vez que en esta sección se menciona al estafador Josep Pàmies. Sin embargo, para que vean que a veces hay buenas noticias, en esta ocasión podrán leer sobre cómo la estafa del MMS está en el punto de mira de la crítica.

Hace unas semanas se cancelaba un congreso sobre autismo y terapias alternativas. Esta patología es muy apetecible para los estafadores ya que, al no tener un tratamiento que haga que remita, es muy fácil aprovecharse de las familias con hijos que la sufren. La Dulce Revolución, en la figura de su líder Pàmies, propone para “curar” el autismo que se beba lejía, MMS, una solución milagrosa que mata más que sana.

Desde vómitos hasta un fallo renal

El clorito de sodio, similar a la lejía industrial, es lo que Pàmies recomienda para el autismo, y para alguna cosilla más ya puestos. Este falso curandero quería promocionar un acto en Balaguer, Lleida, en el cual, entre otras barbaridades les decía a sus padres que para “recuperar” a sus hijos del autismo les diesen lejía. Obviamente, las personas crédulas, engañadas, desesperadas o, por desgracia, ignorantes, que han optado por esta vía han intoxicado a sus hijos o a quienes les hayan suministrado el compuesto milagroso. Los efectos del MMS son los dolores estomacales con vómitos y náuseas y dolor de cabeza – no olvidemos que beber algo tóxico no es precisamente parte de una dieta equilibrada-. Además, este milagro causa sequedad de la piel, úlceras en los ojos y diarrea, llegando incluso a provocar su ingesta un fallo renal.

El origen de este veneno lo encontramos en Jim Humble, un supuesto ingeniero de la Nasa que achaca a una conspiración el hecho de que no le dejen estafar con el MMS. De la noche a la mañana Humble decidió que el compuesto de clorito de sodio curaba de todo, malaria, cáncer… ¿catarro? sí, por qué no. Tras poner en riesgo la vida de dos personas en Canadá, se prohibió en este país en 2010 y, puesto que emitieron una advertencia a nivel internacional, en España también se reaccionó. De modo que, para poder seguir con la estafa, lo convirtió en un “producto de culto”. Desde este charlatán hasta Pàmies, pasando por el médico alemán Andreas Kalcker quien tuvo que acudir a juicio por recetarlo a una mujer, el MMS se ha abierto camino en distintos lugares.

No, la lejía no se puede vender como medicamento

Hay quienes se preguntarán -con razón-, ¿si es tan malo y no cura nada por qué se vende? La respuesta es muy sencilla, no se vende, o al menos no se debería ya que está prohibido. Desde 2010 la Agencia Española del Medicamento -quién aún tiene pendiente dejar de calificar a la homeopatía como medicina- prohíbe la venta y el uso de este producto y advierte de su toxicidad y peligro. Así explicaban desde la AEMPS las repercusiones del consumo del milagro para el autismo que aconseja Pámies: “El clorito de sodio, en solución acuosa y cuando se administra en las condiciones indicadas, se transforma en ácido cloroso que se degrada a dióxido de cloro. Todas estas sustancias tienen una acción oxidante fuerte, y su consumo directo en esas condiciones puede producir dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea, intoxicaciones, fallo renal y metahemoglobinemia”.

Como ya expliqué en un artículo anterior, este estafador tiende a ampararse con demasiada facilidad en la libertad de expresión. Y, a pesar de que sus charlas hasta ahora no se sancionaban por este motivo, el hecho de recomendar abiertamente lejía para el autismo parece que ha llamado la atención de la legislación catalana y se le abrirá un expediente sancionador por la promoción de un medicamento ilegal. Así lo decidió la Generalitat, tras la anulación de la charla que se iba a celebrar este mes. Por suerte, entre esta acción y la intención -esperemos que no se quede solo en eso- del Gobierno de retirar la homeopatía de la farmacia, parece que las pseudociencias, estafas y medicinas alternativas varias están cayendo por su propio peso. Esperemos que la ley siga arrinconando estas prácticas, que no sólo son una estafa sino que pueden resultar muy dañinas para quienes optan, sin conocimiento, por ellas. No hay que olvidarse de que el grupo que más tiende a confiar en estas medicinas alternativas está formado por gente con estudios universitarios y carreras, es decir, que tienen un supuesto conocimiento y no se les consideraría ignorantes. Sin embargo, parece que, tener una carrera no evita que pienses que el azúcar te cura o que tomar lejía hace que una persona autista deje de serlo.

Desde aquí me pregunto y pregunto a este personaje, Josep Pàmies, ¿Cree realmente que la lejía puede curar algo? ¿O es un estafador que, a sabiendas de que sus productos intoxican a las personas, los vende para enriquecerse? ¿Qué es usted, un pobre ignorante o un sabio sin escrúpulos?

Razón: La ex alumna de la UEMC María Espinosa escribe una columna sobre ciencia y divulgación llamada Un dragón en el garaje, haciendo alusión a la metáfora más famosa de Carl Sagan. En la columna se tratan temas científicos y divulgativos de una forma sencilla y amena.
Temática: La prohibición del MMS, una solución supuestamente milagrosa que no es más que lejía industrial. Su promotor en España, Josep Pàmies, sigue vendiendo este remedio y estafando para curar el autismo.
Antiguo alumno: María Espinosa Lorenzo.
Especialización: Grado en Periodismo en la UEMC. Trabajo Fin de Grado: Periodismo científico y homeopatía en la prensa digital generalista española. Especializada en Ciencia y divulgación.
Profesor responsable: Rosa María Arráez Betancort (Dpto. de Ciencias Sociales).

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