¡Aún se fían de la homeopatía! Un dragón en el garaje…

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La homeopatía es una de las pseudociencias con las que tenemos que convivir a diario, presente en demasiadas farmacias y utilizada sin conocer su falta de evidencia científica. Desde luego, si tomas homeopatía para curar un catarro no te va a pasar nada, ni bueno ni malo, tardarás una semana en recuperarte con o sin homeopatía. En muchas conversaciones sobre esta pseudociencia he escuchado definirla como un “remedio de plantas”, “un remedio natural”… y en especial “un remedio que no hace daño”. Estas definiciones ambiguas e inexactas son producto de la publicidad y propaganda que se hace de la homeopatía, donde la muestran como un remedio natural frente a los malvados medicamentos químicos, los mismos que han salvado millones de vidas. Por todo ello, dejemos claro qué es y qué no es la homeopatía.

Los cuatro pilares de la homeopatía

Inventada por un médico alemán en el siglo XVIII la homeopatía es una pseudociencia sin aval científico que se basa en cuatro supuestos, o pilares: lo similar cura lo similar, las dosis infinitesimales, la memoria del agua y la sucusión.
La primera hipótesis afirma que una sustancia que provoque los mismos síntomas que la enfermedad que se padece logrará curarla. Por ejemplo, si tenemos insomnio, la cafeína nos curará. Por esta misma lógica, para curar unos ojos llorosos o, por qué no, una tristeza que nos provoque un llanto, bastaría con un poco de cebolla. Para que la primera hipótesis funcione debemos aplicar esta sustancia en dosis infinitesimales mezcladas con agua. Es decir, cogemos una gota de cafeína, por ejemplo, y la disolvemos en 99 gotas de agua (la gota fue la unidad de medida empleada en el momento de la creación de la homeopatía, una medida inexacta que aun actualmente se emplea). Tras llevar a cabo este procedimiento, lo repetimos, cogemos una gota de la disolución resultante y la mezclamos con otras 99 partes de agua. A cada una de estas disoluciones la llaman 1CH (centesimal hahnemanniano en recuerdo del inventor de la pseudociencia). Una típica disolución homeopática sería 30CH lo que significa que han repetido el proceso treinta veces. Ben Goldacre, en su libro Mala Ciencia, ejemplifica esta disolución como una esfera de 150 millones de kilómetros de diámetro en la que solo habría una molécula del compuesto, la cafeína en este caso.

No contentos con estos dos pilares sin base científica que los sustenten, tenemos otros dos, a cada cual más imaginativos.
La memoria del agua, un término empleado por homeópatas para salvar la falta de lógica de su hipótesis de las disoluciones. Afirman que el agua tiene memoria y recuerda cada molécula que ha pasado por ella. Pensemos por un momento que esto fuese real… ¡tenemos en el grifo de nuestra casa la cura de todas las enfermedades!… aunque a la vez tenemos un veneno mortal. Por supuesto, la memoria del agua de los homeópatas no ha sido demostrada.
Y para terminar agregamos un poco de magia al compuesto: la sucusión, una vez tenemos el remedio hay que agitarlo para impregnarle una especie de energía curativa, originalmente se daba golpes al compuesto contra una biblia, y Remedy preparation – Helios Homoeopathy pero también vale que se agite.

¿Evidencias?

En más de 200 años de existencia, la homeopatía no ha demostrado su efectividad de ninguna forma. No hace falta mucho para deducir que el compuesto resultante que se vende no es más que agua o azúcar y lactosa (en pastillas). A pesar de su falta de evidencia, a la gente parece convencerle esta pseudociencia que explicada y con un mínimo nivel de conocimientos científicos queda desacreditada por su clara falta de efectividad. Además, numerosos estudios han corroborado la inexistente evidencia presente en la homeopatía y han cuestionado y demostrado su falta de efectividad.

Agua versus homeopatía, CC Mola Saber (Economía Digital)

Sin embargo, ¿por qué parece que funcione? La gente consume homeopatía, bien sea por engaño, por moda o por ignorancia y los más convencidos afirman que sí que funciona. ¿Cómo es posible? ¿A la ciencia se le escapa algo? ¿Es que nuestro cuerpo y sus reacciones son desconocidos para los científicos? No. La respuesta a este funcionamiento de la homeopatía es el efecto placebo. Y si al efecto placebo le sumamos que se usa la homeopatía para dolencias que no necesitan tratamiento, ahí tenemos la respuesta completa. Como decía al inicio, podemos tomar homeopatía para curar un catarro, pero tardaremos lo mismo en curarnos que si no tomamos nada.

Actualmente

Podemos pensar que la homeopatía es como el horóscopo o los fantasmas, algo en lo que nadie cree… ¿no? Según la encuesta de percepción social de la ciencia del FECYT, el 52,7% de la población se fía de la homeopatía. A pesar de que Boiron (empresa homeopática líder) ha perdido ingresos progresivamente, la homeopatía figura en los carteles de muchas farmacias. Y, aunque hay un movimiento de farmacéuticos contra la venta de homeopatía en farmacias, Farmaciencia, la homeopatía sigue en pie y se consume.

La próxima vez que veáis que una farmacia vende algo llamado homeopatía, o que un conocido os hable de un remedio natural muy bueno con este nombre, al menos podréis rebatir las opiniones de amimefuncionismo —a mí me funciona—. Opiniones teñidas de ignorancia y desconocimiento que tanto daño hacen a la ciencia y son tan perjudiciales para nosotros mismos, porque no pasa nada por tomar homeopatía para un catarro, pero ¿tomar homeopatía para curar un cáncer? Eso sí que nos puede costar mucho, tanto como valoremos nuestra vida.

Razón: La ex alumna de la UEMC María Espinosa escribe una columna sobre ciencia y divulgación llamada Un dragón en el garaje, haciendo alusión a la metáfora más famosa de Carl Sagan. En la columna se tratan temas científicos y divulgativos de una forma sencilla y amena.
Temática: Homeopatía, una pseudociencia que convence sin rigor científico.
Antiguo alumno: María Espinosa Lorenzo.
Especialización: Grado en Periodismo en la UEMC. Trabajo Fin de Grado: Periodismo científico y homeopatía en la prensa digital generalista española. Especializada en Ciencia y divulgación.
Profesor responsable: Rosa María Arráez Betancort (Dpto. de Ciencias Sociales).

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