Análisis fílmico: Cortina de Humo (Barry Levinson, 1997)

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Cortina de humo (1997), dirigida por Barry Levinson y protagonizada por Robert De Niro y Dustin Hoffman, narra la historia de un productor y un asesor de confianza del presidente de los Estados Unidos en su intento por desviar la atención del escándalo sexual que afecta al líder del gobierno. El objetivo es crear un conflicto ficticio para desviar el centro de la esfera pública. Este análisis pretende buscar paralelismos entre los estudios en comunicación y los planteamientos de la película.

Conocedores y especialistas en la generación de propaganda política, el III Reich fue claro exponente de la generación de relatos políticos y bélicos. No es de extrañar que su ministro de Propaganda, Josef Göbbels, asegurara que: «Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad». Esta sentencia bien podría sustentar el análisis de la película cortina de humo, una evocación cinematográfica del poder de la propaganda y la desinformación en la Opinión Pública.

Durante la película, destacan varias afirmaciones de sus personajes. En primer lugar, Conrad Brean (Robert de Niro) da buena cuenta de su criterio sobre la verdad a propósito de las falsas acusaciones de acoso sexual en contra del presidente estadounidense: «¿qué más da que sea verdad? Es una noticia explosiva», afirma. Este ejemplo bien podría extrapolarse al reciente concepto de ‘posverdad’ cuyo significado: «denota circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal»1. Un término que encaja a la perfección con las pulsiones que vertebran un relato bélico. A este respecto Orlando D’Adamo y Virginia García, que dirigen el Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrado y la consultora de comunicación estratégica ‘Communicatio’, defiende que «uno de los requisitos fundamentales de un buen relato político es su plasticidad: debe ser consistente a lo largo del tiempo, a la vez que adaptable a las circunstancias cambiantes que se van planteando en el devenir de los acontecimientos»2. Al igual que sucede en la trama, Moss y Brean deben adaptar el devenir del supuesto conflicto con Albania sobre las circunstancias que se producen en el contexto social. Moss reconoce, en un momento del filme la importancia de «la publicidad y la promoción», dos elementos característicos de la propaganda. Es preciso, en este punto, recordar su definición, entendida como: «acción sistemática reiterada, ejercida por medios orales, escritos o icónicos, sobre la opinión pública, con una finalidad persuasiva, principalmente mediante la sugestión y técnicas psicológicas similares, para imbuir una ideología/ doctrina o incitar a la acción mediante la canalización de actitudes y opiniones, al presentarse la realidad tergiversada, seleccionada e interpretada con un reduccionismo valorativo y una carga emocional»3. Precisamente, en la película son múltiples las referencias a elementos icónicos con los que impulsar la capacidad de persuasión del plan. Las canciones de guerra, los colores, el concepto de héroe, la simbología en morse de su camiseta, las zapatillas en alusión a su mote… Todas estas variables obedecen a la sustentación de la historia generada en torno a la guerra ficticia con Albania.

Continuando con la construcción de la storytelling, entendida como arte de contar una historia, encontramos un ejemplo paradigmático en el mandato de George W. Bush y la Guerra de Irak. Un relato al uso, que distinguía entre “buenos” y “malos” es decir, entre el eje del mal (en el que se encontraba Irak), y el bando “correcto”, el de las democracias liberales que, bajo un prisma neoconservador (una combinación entre realismo político e idealismo), debían de combatir en el terreno y realizar una labor proselitista sobre las bondades de los sistemas políticos occidentales en todo el mundo. Famoso y recordado es el lema que Bush elaboró para sintetizar su proyecto: «either you are with us, or you are with the terrorist»4, (o estáis con nosotros o estáis con los terroristas). Una estructuración de manual que ya en el siglo XX enunció el filósofo jurídico alemán Carl Schmitt quién, en su deseo por acabar con las democracias liberales, planteó el concepto amigo-enemigo. Hoy en día, esta dicotomía maniquea continúa siendo el eje pivotante del discurso político de partidos de nuevo cuño como, por ejemplo, Podemos5.

En la actualidad, la Historia permite que podamos establecer un paralelismo entre la narración llevada a la gran pantalla y las sucesivas guerras contra Irak. Todas comparten un mismo denominador común: el lanzamiento de una bomba de humo, un globo sonda para desviar la atención de la opinión pública. Llama poderosamente la atención que, en un sencillo rastreo por internet, podemos encontrar crónicas de 1998 que vinculan los bombardeos sobre Bagdad y la prórroga concedida en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos a la apertura del juicio político a Bill Clinton por el ‘escándalo Lewinsky’6. Años después Noam Chomsky e Ignacio Ramonet, en su célebre obra titulada: Como nos venden la moto, apuntaban que:

«Pero, ¿cómo pudo Sadam Hussein llegar a ser tan poderoso? Iraq es un país del Tercer Mundo, pequeño, sin infraestructura industrial. Libró durante ocho años una guerra terrible contra Irán, país que en la fase posrevolucionaria había visto diezmado su cuerpo de oficiales y la mayor parte de su fuerza miliar. Iraq, por su lado, había recibido una pequeña ayuda en esa guerra, al ser apoyado por la Unión Soviética, los Estados Unidos, Europa, los países árabes más importantes y las monarquías petroleras del Golfo. Y, aun así, no pudo derrotar a Irán Pero, de repente,es un país preparado para conquistar el mundo. ¿Hubo alguien que destacara ese hecho? La clave del asunto está en que era un país del Tercer Mundo y su ejército estaba formado por campesinos y en que, como ahora se desconoce, hubo una enorme desinformación acerca de las fortificaciones, de las armas químicas, etc.»7

En el siglo XXI, Irak fue, de nuevo, culpabilizado por Norteamérica tras los atentados del 11 de Septiembre. Tras derrocar a Sadam Hussein, años más tarde se conoció que investigaciones periodísticas sobre las acusaciones de posesión de armas de destrucción masiva fue un absoluto engaño8. Tanto fue así que los servicios de inteligencia y el alto mando militar estadounidense conocían esta realidad. Estas circunstancias son muy similares a las vividas en España con el 11M, donde el gobierno de la Nación sostuvo la hipótesis de la autoría de Euskadi Ta Askatasuna mucho después de que todas las informaciones apuntaran al terrorismo islámico9. En todo este proceso, los medios de comunicación juegan un papel capital para la consolidación y progreso del fenómeno. Así, el documental Sombras de libertad, a través del juicio de analistas y activistas como Julian Assange, critican el papel de The New York Times quién, como medio de influencia social e intelectual, respaldó la guerra de Irak10.

Los estudios en comunicación, especialmente los enfocados a la Opinión Pública, ratifican el potente poder de éstos en la cristalización del fenómeno que condensa la atención de los públicos hacia temas polémicos. Quizás, la teoría que mejor confirma esta realidad sea la enunciada por McCombs y Shaw en 1972 con el nombre de Agenda Setting. La selección y la priorización de temas en las redacciones de cualquier medio son determinantes en la capacidad para juzgar, opinar y debatir de la ciudadanía. Establecer prioridades constituye, por medio de la ventana más recurrente que tiene la sociedad para conocer lo que acontece a su alrededor que son los medios de comunicación, un potente arma para estructurar los contenidos y el esquema mental social. No podemos olvidar la existencia de una serie de factores que influyen en su intensidad. Trasladado a la película, la exposición al asunto (una guerra contra un país) generará una mayor intensidad cuanta más exposición se sostenga en los medio.

Respecto a los contactos personales e interpersonales, potencial de contrarréplica, éstos nos sitúan en la órbita personal de cada individuo. Para estos tres factores, un incremento en sus índices reducirá, proporcionalmente, la intensidad de la agenda mediática. Por otro lado, el grado de sensibilidad del individuo (personas neutrales a la guerra) sentirá un mayor peso en sus decisiones que los indiferentes y partidistas. Lógicamente, el configurarse como un tema internacional (proximidad del tema) hará que la Agenda Setting presione en un alto grado en el posicionamiento de la sociedad, al igual que la homogeneidad de agendas de los medios de comunicación (el video de la supuesta albanesa corriendo con su gato en todos los informativos postulará al conflicto bélico como centro de atención pública). Finalmente, esta crisis ficticia (tema de crisis) multiplicará exponencialmente el poder de la Agenda Setting.

Cortina de humo ofrece veta de excelente reflexión sobre la fidelidad de los medios de comunicación con la realidad. Aquí se han descrito clamorosos casos de manipulación informativa y de desinformación con inconfundibles objetivos partidistas. Es sumamente preocupante, no ya como futuros profesionales de la comunicación, sino como ciudadanos en sistemas democráticos que, de forma vil e hipócrita, algunos gobiernos se hayan visto envueltos en estos hechos. Por desgracia, las consecuencias, a la postre, son despreciables en comparación con el daño causado. Apenas el mundo se molestó en asumir que la guerra de Irak, con cerca de 40.000 víctimas a sus espaldas, fue construida bajo el engaño y auspiciada por los medios más prestigiosos de todo el mundo. Frente a ello, tenemos la poderosa herramienta del recuerdo y de la consciencia, una huella indeleble que nos vacune contra la repetición de la Historia.

1 País, E. ‘Posverdad’, palabra del año. El País. [En línea] http://internacional.elpais.com/internacional/2016/11/16/actualidad/1479316268_308549.html Fecha de consulta (28/1/2017)
2 D’Adamo, O. y García, V . (2016). Acerca de la construcción de relatos políticos. Revista de ACOP, II, 5-8.
3 Antón, E. R. (2000). Concepto y técnicas de la propaganda y su aplicación al nazismo. In Actas del III Congreso Internacional Cultura y Medios de Comunicación. Salamanca: Publicaciones Universidad Pontificia (pp. 1-14).
4 Solheim, S. (2006). Either You Are With Us, or You Are With the Terrorists. A Discourse Analysis of President George W. Bush’s Declared War on Terrorism. Tesis de Máster. Universidad de Tromso. Noruega.
5 Álvaro García, D., & Fonseca, E. A. (2015). El método Podemos. Marketing marxista para partidos no marxistas. Última Línea de Ensayo.
6 Gómez Maseri, S. (1998) Bombardeos, una cortina de humo. El Tiempo [En línea] http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-827603 Fecha de consulta (29/01/2017)
7 Chomsky, N., & Ramonet, I. (1996). Cómo nos venden la moto . Icaria Editorial. Barcelona.
8 BBC. El engaño que provocó la guerra en Irak BBC. [En línea] http://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/03/130318_irak_guerra_espias_engano_nm Fecha de consulta (29/01/2017)
9 Diario, El. Las mentiras sobre ETA y el 11-M.El Diario.es [En línea] http://www.eldiario.es/escolar/mentiras-ETA_6_234886510.html Fecha de consulta (29/01/2017)
10 Docfactory. (productor) y Tremblay, J.P. (director). (2012). Shadows of liberty [documental]. Reino Unido

Razón: Realización de una crítica fundamentada y estructurada acerca de un largometraje sobre el desvío de la atención pública por intereses ocultos.
Temática: Ensayo sobre la película titulada ‘Cortina de Humo’, dirigida por Barry Levinson en 1997. El alumno reflexiona sobre el poder manipulativo de los medios de comunicación cuando intentan desviar el interés público para tapar un escándalo sexual. Fue una película premonitoria puesto que tan solo un año después saltó a la luz el caso Lewinsky.
Alumnos: Roberto Abad.
Curso: 2016-2017
Asignatura: Opinión pública

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