Agujas afiladas y la estafa que desmontó una niña

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Basta con teclear acupuntura o reiki en nuestro buscador de internet para que inmediatamente aparezcan una serie de centros donde se realizan estas pseudoterapias cerca de nuestra zona. Ambas forman parte de las llamadas “medicinas alternativas”, la primera proviene de China, la segunda de Japón. Comparten generalmente adeptos y las dos han probado no ser más que estafas. ¿Qué son la acupuntura y el reiki? ¿Han demostrado su eficacia? ¿Cómo alguien puede creer en una estafa que desmontó una niña de nueve años?

Las agujas afiladas sólo sirven para coser

La acupuntura se basa en la creencia de que, insertando en el cuerpo unas agujas dependiendo de unos supuestos “puntos acupunturales”, basados en el qi se cura a los pacientes de determinadas dolencias. La evidencia científica brilla por su ausencia y esta práctica milenaria y oriental no ha probado nunca su eficacia en ninguna de las pruebas realizadas… desde luego nunca más lejos del efecto placebo. Aunque hay practicantes actuales que no se basan en la existencia de un flujo vital, el qi, aún existe quien defiende que tenemos chacras repartidos por el cuerpo y con la acupuntura podemos curarnos de algo.

A pesar de todo, esta pseudociencia sigue siendo muy practicada y, si se realiza correctamente, no supondrá ningún mal para el paciente, a menos que esté sustituyendo un tratamiento real por esta estafa. Sin embargo, si no se realiza con las condiciones higiénicas adecuadas y con precaución, puede acarrear multitud de enfermedades graves. Además de infecciones, uno de los accidentes adversos más frecuentes es el neumotórax o entrada de aire en el espacio pleural que provoca un colapso pulmonar. Puede que parezca una exageración, pero la acupuntura arruina la vida de las personas, ya le pasó a la yudoca Kim Ribble-Orr.

La imposición de manos no te cura

El reiki es otra pseudociencia venida de oriente que se vende como “algo natural, alternativo y mágico que no nos hará daño como esos horribles medicamentos” que de verdad nos curan. El reiki es mucho mejor, basta con que una persona que no tiene la más mínima idea de ciencia te pase las manos arriba y abajo sin tocarte, para curarte lo que les apetezca. Esta pseudociencia nace en Japón y se desarrolla a principios del siglo pasado por un budista llamado Mikao Usui. Esta técnica afirma que, a través de la “energía universal” transferida desde las palmas de las manos, los enfermos sanan emocional y físicamente. ¿No es maravilloso?

De esta estafa también forma parte el qi (chi) ya que esa fuerza vital es la que les permite a estos estafadores o “sanadores” curarnos. Sobra decir que nada ha sido demostrado en ninguna ocasión y que nadie se ha curado gracias al reiki. Pero no hace falta que lo diga un científico que haya realizado unas complejas y laboriosas pruebas para demostrarlo. Emily Rosa, una niña de nueve años, destapó la estafa del reiki en 1996 y se convirtió en la persona más joven en publicar en la revista de la Asociación Médica Americana.

Para desmontar la patraña del toque terapéutico (reiki), Emily colocó un biombo con dos agujeros por los que los supuestos sanadores metían sus manos con las palmas hacia arriba. La niña lanzaba una moneda al aire y decidía sobre qué mano pondría una de las suyas – sin tocar la mano, solo poniéndola por encima, a unos pocos centímetros-. Al acabar preguntaba al supuesto sanador qué mano había puesto sobre la suya. Los pseudoterapeutas acertaron un 44% de las veces, es decir, algo esperable en el azar, donde nada tiene que ver la energía vital universal ni ninguna de las sandeces que quieren hacer creer los que practican y se lucran con el reiki.

No es la primera vez que las pseudociencias convencen a su público enfermo y sin esperanza para que acuda a sus “consultas”. Con la falsa promesa de una curación mágica, la gente se fía de estos farsantes que les pueden llevar a la tumba. En este caso, los medios de comunicación tienen un papel especialmente importante. Los titulares que aparecen al inicio de este artículo son ejemplos del daño que puede hacer la ignorancia de los periodistas. Ni la acupuntura ni el reiki curan nada y exponer la mínima posibilidad de que lo puedan hacer es vergonzoso, deshonesto y nada ético.

Para todos aquellos que alguna vez les ofrezcan un remedio milagroso llamado medicina alternativa, recuerden, como decía Tim Minchin la medicina alternativa que funciona se llama medicina.

Razón: La ex alumna de la UEMC María Espinosa escribe una columna sobre ciencia y divulgación llamada Un dragón en el garaje, haciendo alusión a la metáfora más famosa de Carl Sagan. En la columna se tratan temas científicos y divulgativos de una forma sencilla y amena.
Temática: Una reflexión sobre la medicina alternativa con el reiki y la acupuntura como protagonistas.
Antiguo alumno: María Espinosa Lorenzo.
Especialización: Grado en Periodismo en la UEMC. Trabajo Fin de Grado: Periodismo científico y homeopatía en la prensa digital generalista española. Especializada en Ciencia y divulgación.
Profesor responsable: Rosa María Arráez Betancort (Dpto. de Ciencias Sociales).

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