Tres trekkings por el sudeste asiático que recordarás para siempre

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Amanecer en el monte Bromo
Amanecer en el monte Bromo

Hay montones de formas de visitar un país y cada persona debe adaptar los destinos a lo que a uno más le guste, no a criterios preestablecidos por otros. Cada persona es diferente, por eso cada viaje debería ser diferente. Así que lo mejor es buscar ese camino que te lleve a sacarle el mayor jugo a tus viajes.

Cuando visitas un nuevo país puedes disfrutar de su cultura y su historia a través de sus museos y monumentos, también puedes relajarte y olvidarte de todo en sus playas, puedes saborear su tradición y cultura a través de su gastronomía, puedes disfrutar de su naturaleza caminando por sus montañas u observando su fauna y flora o puedes poner tu cuerpo al límite corriendo una maratón o realizando un deporte extremo. La lista podría continuar hasta el infinito. Lo ideal es mezclar todos esos ingredientes que sabes que te hacen feliz y así, hacer de tu viaje algo único.

En mi caso he descubierto que meter un poco de aventura o de deporte en los viajes me hace disfrutar del destino de otra forma. Por eso hoy os voy a proponer tres trekkings por diferentes países del sudeste asiático. Cada uno con una duración, dificultad y características diferentes, pero con el denominador común de poder ver el país desde un punto de vista diferente.

Monte Bromo y volcán Ijen (Isla de Java, Indonesia)

Cuando uno piensa en Indonesia como destino suele pensar en Bali. Pero, como ya os conté en el post sobre los orangutanes de Borneo, este país tiene innumerables atractivos.

Interior del monte Bromo
Interior del monte Bromo

Por la isla de Java, y en general por gran parte de Indonesia, pasa lo que se conoce como el cinturón de Fuego del Pacífico, una zona con una intensa actividad sísmica y volcánica. Uno de los volcanes activos más famosos de todo el país es el Monte Bromo (Gunung Bromo en indonesio). Su fama no es en vano. Se puede subir a su cima y, desde allí, ver su humeante caldera y disfrutar de las vistas del “mar de arena” que lo rodea. Llegar a la cima no requiere un esfuerzo excesivo; es una subida empinada, pero no larga.

Vistas del mar de arena desde el monte Bromo
Vistas del mar de arena desde el monte Bromo

De todas formas, algo que no te puedes perder si visitas este volcán es llegar bien temprano, cuando aún es de noche, y ver amanecer desde un mirador en el Monte Penanjakan que está frente a él. Probablemente sea uno de los amaneceres más bonitos que haya visto nunca. Aquí lo tenéis.

Si queréis saber más sobre el Monte Bromo, cómo ir hasta allí, consejos y demás, leed este post.

No muy lejos de allí, hay otro curioso volcán llamado Ijen. ¿Alguna vez habéis hecho una ruta de senderismo con una máscara de gas? Pues bien, si quieres visitar este lugar, lo mejor es que consideréis su uso. El volcán Ijen es conocido por ser una mina de azufre donde trabajadores, bajo unas condiciones infrahumanas, trabajan día y noche extrayendo este mineral y transportándolo en cestas que pesan de 70 a 100 kilos. Si hacer un trekking te resulta duro, imagina como tiene que ser la vida de esta gente.

Porteadores de azufre en Ijen
Porteadores de azufre en Ijen

En este volcán se produce un fenómeno conocido como “blue fires” que sólo se puede observar por la noche. Estos “fuegos azules” se hicieron famosos cuando National Gegrophic habló de ellos hace unos años. Básicamente, son unas llamas azules de gas sulfúrico que pueden llegar a los 5 metros de altura, y que emergen de las grietas del volcán a temperaturas de hasta 600°C. El único inconveniente es que para poder verlos es necesario madrugar muchísimo y llegar a la base del volcán sobre la 1:00 de la madrugada.

Máscaras de gas en el volcán Ijen
Máscaras de gas en el volcán Ijen

La ruta total es de 8 km (ida y vuelta) y tiene un desnivel acumulado de unos 686 metros. Esto incluye la subida a la cima del volcán y la bajada hasta el lago de agua turquesa que se encuentra en su interior. Es un trekking exigente por las condiciones en las que se desarrolla, ya que a partir de cierto punto es necesario alquilar una máscara de gas para evitar respirar los efluvios de gases sulfurosos que emite el volcán. De todas formas, es toda una experiencia hacerlo, tanto por el entorno, como por ver la vida de la gente que trabaja allí. Cuando ves estas situaciones, aprendes a relativizar tus problemas diarios.

Lago turquesa del volcán Ijen
Lago turquesa del volcán Ijen

Si queréis saber más sobre el volcán Ijen y el trekking que hice podéis echar un vistazo a este artículo.

Sapa (Vietnam)

El norte de Vietnam está lleno de tesoros, como esta región cercana a la frontera con China y de la que os hablé en la Ruta por Vietnam de sur a norte.

Paisajes de Sapa
Paisajes de Sapa

Ubicada en la cordillera Hoang Lien Son, las montañas de Sapa tienen su punto más alto en el pico Fansipan (3143 metros), pero no os voy a hablar del ascenso a esta montaña. Uno de los grandes atractivos de esta región son las terrazas de arroz que moldean las laderas de Sapa, sus paisajes, sus gentes y su cultura.

Búfalos en los arrozales de Sapa
Búfalos en los arrozales de Sapa

Se puede descubrir el entorno de Sapa de diferentes formas, con rutas de un día de ida y vuelta desde Sapa o, la que yo os recomendaría y que la mayor parte de la gente hace, con un trekking de 2 o 3 días durmiendo en las casas de los habitantes de los pueblos de la zona. Lo más recomendable es hacer esta ruta con un guía local, ya que no solo te llevará por los caminos adecuados, sino que también aprenderás sobre las etnias que habitan la zona (siendo Hmong la predominante), sus tradiciones, su cultura, su vida… incluso cocinarás con ellos y dormirás en sus propias casas. Es mucho más sencillo entender otras formas de ver la vida cuando conoces su entorno y a sus gentes.

Arrozales en Sapa
Arrozales en Sapa

Kalaw (Myanmar)

Uno de los viajes que hice el año pasado fue a Myanmar, la antigua Birmania.

Hace no muchos años que este país del sudeste asiático se abrió al turismo; no olvidemos que estuvo bajo una dictadura militar hasta el 2011. Poco a poco se han empezado a conocer las maravillas que alberga Myanmar, como Bagan, el lago Inle o Mandalay. Y con este descubrimiento han ido llegando cada vez más visitantes extranjeros, aunque el número de turistas no es tan apabullante como en el de sus países vecinos. Se podría decir que Myanmar aún conserva su esencia. Muchos de sus habitantes miran a los extranjeros con una sonrisa, con el asombro de lo desconocido. Al fin y al cabo, muchos de ellos nunca han visto a un occidental y en más de una ocasión te piden hacerse una foto contigo para guardar el recuerdo.

Una de las mejores formas de conocer esa esencia birmana es hacer el trekking que va desde Kalaw, una localidad montañosa, hasta el lago Inle. Durante 2 o 3 días se recorren unos 60 kilómetros entre las montañas del estado Shan, las aldeas de la zona y sus campos de cultivo, hasta llegar al mítico lago Inle. Por supuesto, es más que recomendable hacerlo acompañado de un guía local, no solo por no perderte, sino por aprender de su cultura y contribuir al desarrollo y progreso de la zona.

Sin embargo, aunque hay paisajes bastante bonitos, en mi opinión no llegan a la belleza de Sapa o Bromo. Aquí, el contacto con la gente y el entorno rural es lo que prima, es mucho más directo y más verdadero. En la mayoría de los pueblos por los que pasamos o en los que dormimos no había llegado la electricidad y la ducha era poco más que cuatro paredes en el exterior de la casa con un cubo con agua en el suelo. Sin duda alguna, hacer este trekking es como hacer un viaje al pasado.

Carros de los agricultores birmanos
Carros de los agricultores birmanos

También es curioso conocer las peculiaridades de cada una de las etnias que habitan estas tierras (Palaung, Danu, Pa-O, Taung-Yo y Danaw). Aún recuerdo aquel momento con una anciana de la etinia Pa-O que, muy amablemente, nos ofreció un té para descansar del camino. No entendíamos su idioma, ni ella a nosotros. Ni siquiera supo qué le decíamos cuando la saludamos en birmano, ya que ella solo hablaba el idioma de su tribu, los Pa-O. Sin embargo, sus ojos eran capaces de contarnos mucho más, de enseñarnos su pasado. Y es que hay miradas capaces de hablarte de toda una vida.

Anciana etnia Pa-O en el estado Shan
Anciana etnia Pa-O en el estado Shan

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Razón: Alberto Hernáiz González publica en su blog Notas de un viajero, guías y crónicas de los viajes que realiza alrededor del mundo. En Vuélcate, publicará sobre los destinos más atractivos para inspirarte en tus futuros viajes.
Temática: rutas de senderismo por el sudeste asiático.
PAS: Alberto Hernáiz González. Administrador de la plataforma e-learning Open Campus UEMC.
Especialización: Cronista y fotógrafo de viajes.

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