La protección del patrimonio ucraniano en tiempos de guerra, en Dulcilea

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“Nada es más contrario al espíritu de la Universidad que la violencia” esta frase del comunicado de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) [1] resume el sentir de todas las instituciones universitaria ante la guerra desata por el Estado Ruso en Ucrania.

Por su parte el Consejo de Cooperación Bibliotecaria (CCB) del que forma parte REBIUN (Red de Bibliotecas Universitarias Españolas)[2] además de condenar y manifestar su solidaridad con el pueblo ucraniano, ha reclamado la colaboración internacional para preservar el patrimonio bibliográfico y las infraestructuras bibliotecarias de Ucrania. Lo propio han hecho otras instituciones y organismos del ámbito de la información y la documentación como el Consejo Internacional de Archivos (ICA) que ha expresado su más profunda preocupación por el estado del Archivo, la Biblioteca y el Museo del Memorial Internacional[3]; la alianza EBLIDA, NAPLE y Bibliotecas Públicas 2030[4] que han hecho un llamamiento para acoger en las bibliotecas como lugares seguros a las personas refugiadas ucranianas durante este difícil momento; y el  Consejo Internacional de Museos (ICOM)[5] que ha invitado a los miembros de la sociedad civil a que se pongan en contacto con sus museos locales para ayudarles con los medios que les sean posibles para proteger sus edificios y colecciones.

En cualquier guerra, museos, bibliotecas, archivos y por consiguiente el patrimonio histórico, documental, artístico, cultural y religioso se encuentra amenazado por el saqueo, la expoliación y la destrucción, y con ello la destrucción de la memoria colectiva, social y cultural del pueblo. Es el denominado por las Naciones Unidas “memoricidio” la destrucción de los recuerdos, la memoria y la historia de los vencidos.

Para su protección y la protección de las personas que trabajan para protegerlo nació en 1954 en la Convención para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado (Convención de La Haya) y como consecuencia de la destrucción masiva del patrimonio cultural durante la Segunda Guerra Mundial, el Escudo Azul (Blue Shield).

El Escudo Azul es una organización internacional no gubernamental sin ánimo de lucro comprometida con la protección de todo tipo de patrimonio a nivel global en caso de conflicto armado, desastre natural o causado por el hombre. Su emblema señala los lugares culturales, artísticos e históricos que deben protegerse de los ataques en caso de conflictos armados y a través de diferentes protocolos los países signatarios se comprometen a impedir las exportaciones de bienes culturales de un territorio ocupado y a proteger los bienes culturales, definiendo las sanciones por violaciones graves de lo anterior.

Ucrania como país miembro de la Convención de la Haya cuenta desde 2014 con un Comité nacional del Escudo azul que ha marcado con su emblema los lugares y monumentos culturales con el fin de evitar daños deliberados o accidentales. Por su parte, la UNESCO ya analiza las imágenes de satélite de los lugares prioritarios, en riesgo o ya afectados de este patrimonio que en palabras de su directora general es » testimonio del pasado y base para la paz y la cohesión en el futuro”[6].

Pero la guerra también amenaza las colecciones digitales de bibliotecas, museos y archivos ucranianos, ciberataques, cortes de energía o un servidor destruido en un edificio bombardeado, puede desconectar los sitios web de forma temporal o permanente perdiéndose con ello el patrimonio digitalizado.

La iniciativa de Saving Ukrainian Cultural Heritage Online (SUCHO) se centra en identificar y archivar webs, contenidos digitales y datos de instituciones de patrimonio cultural ucranianas mientras duren los ataques. A través del siguiente formulario se solicita la ayuda a profesionales de la conservación, de bibliotecas y demás profesionales del patrimonio cultural en el envío de enlaces a las colecciones digitales de museos, bibliotecas, archivos y cualquier otra institución cultural ucraniana que haya digitalizado su patrimonio cultural.

“La guerra es la peor decisión que un ser humano puede tomar, porque supone olvidar la palabra y el diálogo y optar por coger el fusil para matar a quien no piensa igual que él”[7]. Educar para la paz es imprescindible en los tiempos que corren y las bibliotecas son agentes importantes en esta misión.

[1] https://www.crue.org/2022/02/comunicado-de-condena-de-la-invasion-de-ucrania-por-parte-del-estado-ruso/

[2] https://www.rebiun.org/noticias/2022/acuerdo-2022-ccb-condena-la-guerra-de-ucrania

[3] https://www.ica.org/es/declaracion-del-consejo-internacional-de-archivos-sobre-la-situacion-de-los-archivos-de-memorial

[4] http://www.eblida.org/libraries-for-ukraine.html

[5] https://icom.museum/es/news/declaracion-sobre-la-invasion-rusa-en-ucrania/?fbclid=IwAR38JgDCtLG8xF4ZpxO811ea-3wCVZRKyQpFc01jJY9gDyVVCC_u4W5u7Jo

[6] https://www.unesco.org/es/articles/patrimonio-cultural-en-peligro-en-ucrania-unesco-refuerza-las-medidas-de-proteccion

[7] MARTÍNEZ, Didac. Ucrania en el corazón de las universidades españolas. Studia XXI. 2022. https://www.universidadsi.es/ucrania-en-el-corazon-de-las-universidades-espanolas/

Razón: Los nuevos alumnos que inician sus estudios en la universidad han de conocer todos los recursos que ésta pone a su alcance para ayudarles en la consecución de sus objetivos. La Biblioteca Universitaria es uno de ellos y es más que una simple sala de estudio. De ahí, surge Dulcilea.

Muchos usuarios desconocen la labor que realiza el personal de las bibliotecas perpetuando el manido estereotipo de la profesión bibliotecaria.
Temática: La conservación del patrimonio cultural ucraniano ante la guerra desata por Rusia es fundamental para conservar la memoria colectiva, social y cultural de Ucrania.
PAS: Mercedes Santiago Calvo. Biblioteca Universitaria.
Especialización: Acceso a la información.

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