La gran estafa en las estrellas. Un dragón en el garaje…

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No hay una sola persona, actualmente, que no sepa cuál es su signo del zodiaco. Y si, por suerte, no lo supiera, ya vendrá alguien que, al decir su día de nacimiento, raudo y veloz como una centella se lo espete en la cara: 24 de febrero… ¡Eres Piscis! ¡Enhorabuena! ¡Oh el 15 de agosto, eso es que eres Leo! ¡Son fuertes y valientes igualito que tú!

Como dice el gran Manuel Toharia: “existe una pseudociencia que parece inofensiva, que todos conocemos y a la que apenas damos importancia, la astrología”. Pero, ¿es así de inofensiva? ¿qué daño puede hacer saber el signo del zodiaco? ¿Y creer en ello? ¿Y pagar por ello?

En su excelente obra, El peligro de creer, Luis Alfonso Gámez comienza a hablar de la astrología haciendo referencia a las estupideces que se publicaron a raíz del nacimiento de la infanta Leonor.

La astrología es timo comprobado

Aunque pueda parecer absurdo, se ha demostrado que, efectivamente, la astrología es una estafa, no tiene ninguna validez y hay estudios que así lo reflejan. Shawn Carlson, físico de la Universidad de California llevó a cabo un estudio, en el que físicos y astrólogos estuviesen de acuerdo para probar de una vez por todas si el horóscopo era fiable. Se estableció el principio fundamental de la astrología, definido por los astrólogos, que, resumido, se basa en que la posición de los planetas y astros en el momento del nacimiento de un sujeto sirve para determinar sus rasgos generales de personalidad, temperamento y problemas que tendrá.

Carlson definió dos experimentos: en el primero, se daba a un grupo de personas (ni escépticas ni creyentes al 100%) tres cartas astrales, la suya, que habían elaborado los astrólogos, y dos más al azar. Los sujetos debían escoger la que más acorde fuese para ellos, en teoría su carta astral. Había un 33% de posibilidades de que escogieran la suya por mero azar. El resultado de la prueba fue que solo el 33% escogieron su carta astral correcta.

El segundo experimento fue al revés, les dieron a los astrólogos unos perfiles psicológicos de varios sujetos y estos debían emparejarlos con su carta astral correspondiente. Acertaron en un 34%, lo que se espera por el azar.

En definitiva, el horóscopo es una retahíla de frases manidas con las que se puede identificar cualquiera. Es una forma de rellenar una página de un periódico. Algo tan sangrante en la actualidad que da vergüenza hasta reconocerlo. De hecho, en la serie Escépticos de la ETB podemos ver cómo los alumnos de un instituto leen sus supuestas cartas astrales con las que se identifican plenamente para descubrir que todos han recibido la misma.

Si sabes que es mentira, ¿por qué lo lees?

Como el fumador que sabe lo malo que es el tabaco pero no lo deja, el horóscopo parece una especie de adicción. Se sabe que es una estafa pero se lee, ¿por qué? A pesar de que haya gente que sí se crea su influencia, hay una gran cantidad de personas que sin ser totales creyentes siguen sorprendidos por los aciertos de esta adivinación de feria.

Hay quienes dicen: “Yo sé que esto es mentira, pero, fíjate, a veces aciertan y parece real”. No, ahí está el problema, nunca aciertan. No me refiero a que se lea el horóscopo y se sientan identificados, sino a que nadie ha hecho un trabajo real para poner esas palabras. Aquí les dejo la prueba:

Vas a tener grandes cambios en tu vida. Debes vigilar aquellas compañías que te han hecho daño, no des más oportunidades de las que se merecen. En el trabajo tendrás grandes oportunidades, pero procura dejar un espacio para tu vida personal, también la necesitas. El amor llegará de las formas más inesperadas, no te cierres puertas.

Ahí tienen, un horóscopo, siéntanse libres de adjudicárselo a su signo. No es real, pero ¿qué horóscopo lo es? No me ha llevado ni un minuto escribirlo y, seamos realistas, cuando la columna de los horóscopos se extravía, cualquier medio hace lo mismo. ¿O es que creen que hay astrólogos en plantilla?

La Luna llena, las mareas y los bebés prematuros: basta de influjos irreales.

No podemos hablar del horóscopo ni de esta serie de estafas estrelladas sin hablar del supuesto influjo de la Luna. Para dejar las cosas claras, este astro influye tanto en las personas como un mosquito que se te pose en el hombro -y ni siquiera te pique-. Se han hecho cientos de estudios que les invito a que lean, sobre el influjo de la luna llena, todos ellos desmintiendo que haya más accidentes, agresiones, partos o que la gente sangre más.

“Pero somos 70% agua y la Luna influye en las mareas” Sí, en las mareas, por la alineación que tiene con el Sol y la Tierra, no porque sea un astro lleno de energía especial. Y, repito, en las mareas, en los océanos, no en una persona cualquiera a la que, por cierto, también afecta estar en la tierra y su gravedad. Por lo tanto, no, la Luna nada tiene que ver con lo que nos pase, ni energías, ni sangrados menstruales, ni partos ni nada. A no ser, claro, que sean todos hombres lobo.

En definitiva, ni las estrellas marcan nuestra personalidad ni la Luna nos hace cometer asesinatos. Y el mayor peligro de estas creencias, además de tirar dinero a la basura, es que ignoremos la realidad que es mucho mejor que la ficción que se inventan los astrólogos. No hace falta saber el signo del zodiaco, lo que hay que saber es cómo gira la tierra. La Luna no nos influye, pero hay que saber que el hombre llegó a ella. Descubran las constelaciones sin pensar que forjan su personalidad y no sean tan simples como para dejar que unos charlatanes les digan si tienen suerte en el amor. Y, por favor, no escuden su mal humor detrás de su signo del zodiaco, no serían ni los primeros ni los últimos.

Para terminar esta temporada de artículos les propongo algo. Cuando este verano vean las estrellas brillar en el cielo nocturno, por favor, no piensen en el zodiaco, no piensen en el influjo de la Luna, porque no existe, no piensen en ninguna farsa. Sólo, admiren, observen, disfruten lo que está sobre sus cabezas que parece eterno y, para nosotros que no somos nada en este universo, ha estado una eternidad.

Piensen que no somos más que polvo de estrellas, que estamos hechos de lo mismo que observan en el cielo. ¿No es suficiente con eso? Para mí, sí lo es. No hace falta inventarse cuentos ni energías, el cielo ya es suficiente.

 

Twitter: @MariaEsp19
Blog: Espantapájaros

Razón: La ex alumna de la UEMC María Espinosa escribe una columna sobre ciencia y divulgación llamada Un dragón en el garaje, haciendo alusión a la metáfora más famosa de Carl Sagan. En la columna se tratan temas científicos y divulgativos de una forma sencilla y amena.
Temática: Un repaso a una de las pseudociencias más conocidas y que con mayor impunidad se muestran hasta en los medios: la astrología. Una estafa que dice que nuestra personalidad depende de las estrellas y que nunca predice nada real.
Antiguo alumno: María Espinosa Lorenzo.
Especialización: Grado en Periodismo en la UEMC. Trabajo Fin de Grado: Periodismo científico y homeopatía en la prensa digital generalista española. Especializada en Ciencia y divulgación.
Profesor responsable: Rosa María Arráez Betancort (Dpto. de Ciencias Sociales).

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