No son pocas las personas que han detectado que su capacidad de concentración ha disminuido recientemente. Para ser exactos, desde que consumen videos ultracortos en redes sociales como TikTok e Instagram. Pero, ¿realmente afecta a nuestra capacidad neuronal? ¿Y a nuestra salud?
Menos capacidad de atención
Los estudios actuales sugieren una conexión entre el uso de pantallas y peor calidad del sueño, un aumento de la obesidad o incluso un aumento de TDA. De hecho, la relación existente entre el empeoramiento cognitivo y el consumo de vídeos cortos ya se está estudiando. Si bien el peor rendimiento cognitivo en general no sale muy perjudicado, sí que se ha visto un deterioro significativo de la atención. Es lógico que, en una sociedad donde se premia a quien más hace en menos tiempo y para quienes las prisas del día a día son lo habitual, hayamos normalizado la visualización de decenas de vídeos ultra cortos a lo largo del día. Pero esto no hace sino reforzar la incapacidad de sentarnos a realizar procesos largos y calmados que no supongan una recompensa automática, como puede ser la lectura, la pintura, etc. Además, se ha visto una correlación entre el consumo de estos vídeos y una peor salud mental con especial hincapié en la ansiedad y el estrés.
La inmediata recompensa y las consecuencias
Cuando consumimos este tipo de videos nuestro cerebro recibe una gran cantidad de estímulos en muy poco tiempo. Es como comer patatas fritas. No es algo saludable, pero su palatabilidad es tan alta que queremos más y más. Sin embargo, si todos los días consumes una bolsa de patatas fritas tu cuerpo se verá afectado y vendrán las consecuencias para tu salud. El consumo adictivo de este tipo de vídeos también deja secuelas. Un estudio ha analizado estas consecuencias y se ha visto cómo hay alteraciones en estructuras cerebrales y en la actividad neuronal derivadas de la adicción a los vídeos cortos. No quiere decir que tu cerebro vaya a pudrirse, literalmente, por ver unos “reels” al día, sino que cuando se vuelve una adicción y su consumo es compulsivo sí que implica un cambio estructural en las regiones del cerebro relacionadas con la recompensa, el control y la atención.
Con todo esto no se busca alarmar y que nos prohibamos a nosotros mismos consumir este tipo de contenido, pero sí que seamos más conscientes de los efectos que tiene sobre nuestra salud y nuestra mente. No hay necesidad de demonizar las redes sociales ni los móviles, hay necesidad de ser coherente y de cambiar de vez en cuando las pantallas por una actividad que nos despeje la mente y nos requiera calma y paciencia.
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Blog: Espantapájaros
Razón: La ex alumna de la UEMC María Espinosa escribe una columna sobre ciencia y divulgación llamada Un dragón en el garaje, haciendo alusión a la metáfora más famosa de Carl Sagan. En la columna se tratan temas científicos y divulgativos de una forma sencilla y amena.
Temática: El consumo de vídeos ultracortos de plataformas como TikTok e Instagram y sus consecuencias para la capacidad neuronal y la salud.
Antiguo alumno: María Espinosa Lorenzo.
Especialización: Grado en Periodismo en la UEMC. Trabajo Fin de Grado: Periodismo científico y homeopatía en la prensa digital generalista española. Especializada en Ciencia y divulgación.
Profesor responsable: Rosa María Arráez Betancort (Dpto. de Ciencias Sociales).











































