El preciado silencio se abre paso tras la tempestad. Los gritos y alaridos que antes retumbaban valle arriba han sucumbido al buen tino de un artillero lejano. Ahora, la sangre de viejos amigos se mezcla con la de sus vecinos de patria: un día fueron uno; hoy, ninguno.
La tormenta se acerca. Aquellos remansos de paz que durante casi un siglo se mantuvieron firmes acabarán sucumbiendo al son de los extremismos, vengan de donde vengan. La esperanza se vuelve cada vez más lejana, mientras la agresividad se instala como un compañero indeseado.
Nadie ha hecho nada por calmar las aguas, solo por mantenerlas agitadas. Mientras los parlamentos hablan de paz, sus gobiernos reparten armas como quien entrega una pistola a un niño. Líderes de opinión instigan la matanza de una juventud cada vez más harta, abanderando su patriotismo en una unión cada vez menos europea.
Yo no participaré en este descenso a la locura. Llegado el momento, huiré junto a mis hermanos y hermanas de gesta, lejos de toda sinrazón. Cualquier monte o pueblo olvidado podrá servir de abrigo. Allí formaremos una verdadera unión: la Unión por la paz.
Razón: El antiguo alumno de Comunicación audiovisual, José María Bernal Jánez, comparte esta reflexión literaria con la comunidad UEMC y la presenta al VII Concurso vuelcatero 2025-2026.
Temática: Por la paz.
Alumnos: José María Bernal Jánez.
Curso: 2025-2026.
Especialización/Titulación: Comunicación audiovisual.













































