“Si no puedes moverte, aprovecha para dormir”. Este ha sido el mejor consejo que me han dado respecto a la parálisis del sueño. Este fenómeno que, casi todos, hemos experimentado alguna vez, es una sensación francamente desagradable: el cuerpo no te responde, te quieres mover y no puedes; comienzas a ver cosas extrañas y terroríficas, etc. En resumen, es una pesadilla. Cuando escuché el consejo que me dio mi pareja me reí y pensé, “claro como si fuera tan sencillo”, pero después lo pensé a fondo y me propuse intentarlo la siguiente vez que sufriera una parálisis. Funcionó. Pero ahora, vamos a ver cómo y por qué suceden estos episodios.
Nuestra mente se acelera, pero el cuerpo duerme
La parálisis del sueño es una disociación REM-vigilia, es decir, nuestro cuerpo sigue en fase REM, está dormido pero nuestra mente ha comenzado a despertar provocando ese estado de semiinconsciencia. Si el único problema fuese que el cuerpo no reacciona – lo cual ya sería bastante desagradable – pero si, además, le sumamos que en este momento se producen alucinaciones… Las más comunes son en las que aparece alguna presencia en la habitación, se perciben ruidos externos y, en general, hay una sensación de amenaza. Estas visiones pueden ser más o menos nítidas en función de cada caso. Incluso, ha habido episodios de experiencias extracorporales.
En mi caso, siempre he experimentado esa sensación de amenaza, viendo, normalmente, sombras y cuerpos humanos en la habitación o muy cerca de mí. Hay otras personas que ven monstruos o seres de pesadilla. También puede producir una sensación de asfixia ya que la respiración en la fase REM cambia, el cuerpo inhibe la musculatura accesoria y puede percibirse como una presión en el torax que nos impide respirar.
Puesto que nuestro cuerpo sigue en fase REM, tiene bastante sentido que el consejo: aprovecha y duérmete; funcione. Si conseguimos superar el miedo que nos genera todo lo que percibimos a nuestro alrededor y que la mente se relaje podemos dormirnos de nuevo.
¿Maldiciones? ¿Brujas que nos quitan el sueño? ¿Demonios que nos impiden dormir?
El origen de la parálisis del sueño no son las maldiciones, ni las brujas, ni los demonios. Bueno, tal vez estos últimos sí, pero desde luego son nuestros demonios internos. La frecuencia con la que podemos padecerla viene por la fragmentación del sueño y por un sistema de sueño-vigilia inestable. Esto se traduce en dormir poco, dormir mal, tener muchos cambios de horarios o acostarse en un estado de hiperalerta.
Una de las causas que más se relacionan con estos episodios es la mala higiene del sueño. En un trabajo de 2018, (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30464663/) Dan Denis insiste en una idea práctica: la mala calidad del sueño y los síntomas del insomnio se asocian con más probabilidad de sufrir episodios.
Es normal padecer algún episodio aislado si tenemos ansiedad, estrés, insomnio y también se ha relacionado la parálisis del sueño con dormir boca arriba (en posición supina); aunque no hay nada que afirme que por dormir boca abajo se reducen. En un estudio realizado en el 2011 (https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3156892/), se calculó que el 7,6% de la población lo había sufrido alguna vez. Es un fenómeno descrito en la medicina del sueño y es bastante común, sobre todo en estudiantes y pacientes psiquiátricos. Ahora bien, si los episodios se dan con frecuencia conviene acudir al médico para que se valore la posibilidad de que haya otros trastornos asociados con ello como la narcolepsia.
Cómo lo frenamos
Si el estupendo consejo si no puedes moverte, aprovecha y duérmete, no os funciona, no pasa nada. La ciencia también nos ha dado herramientas para tratar de reducir estos episodios. La evidencia apunta a tratamientos sin fármacos y enfocados en la higiene del sueño. Puesto que reducir el estrés y la ansiedad son dos factores clave, además de regular los horarios de sueño, la meditación suele ser uno de los consejos más habituales. Una buena higiene del sueño es fundamental para reducir los episodios y para descansar mejor.
Además, Brian Sharpless, en un estudio que revisa la evidencia alrededor de la parálisis del sueño (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27486325/), propone un enfoque basado en la psicoeducación y estrategias cognitivo-conductuales. Cuando estemos ante un episodio de parálisis lo esencial es reinterpretarlo y decirnos a nosotros mismos qué está sucediendo y quitarle el factor del miedo diciéndonos que es algo benigno y que pasará.
En definitiva, la parálisis del sueño es algo que impresiona, una tormenta interna que estalla por todo lo que acarreamos en el día a día. Una manera más que tiene el cuerpo de decir que algo no está bien y que debemos frenar. Y, si todo lo que hemos visto no te ayuda, recuerda que siempre puedes aprovechar y dormirte.
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Razón: La ex alumna de la UEMC María Espinosa escribe una columna sobre ciencia y divulgación llamada Un dragón en el garaje, haciendo alusión a la metáfora más famosa de Carl Sagan. En la columna se tratan temas científicos y divulgativos de una forma sencilla y amena.
Temática: Hablamos sobre la parálisis del sueño, un fenómeno común, descrito en la medicina del sueño. Cómo se provoca y cómo lo podemos prevenir.
Antiguo alumno: María Espinosa Lorenzo.
Especialización: Grado en Periodismo en la UEMC. Trabajo Fin de Grado: Periodismo científico y homeopatía en la prensa digital generalista española. Especializada en Ciencia y divulgación.
Profesor responsable: Rosa María Arráez Betancort (Dpto. de Ciencias Sociales).







































