La odisea del dúo Natos y Waor como voz de una generación: “Éramos unos yonkis del rap”

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De micrófonos de barrio a llenar estadios, en el documental Underground Kings (2020), los raperos Gonzalo Cidre “Natos” y Fernando Hisado “Waor” narran sin filtros cómo pasaron de batallas improvisadas en parques y maquetas gratuitas a llenar recintos con decenas de miles de personas. Su historia, contada en primera persona, retrata el pulso de una generación que encontró en el rap la forma más directa de decir “estamos aquí”.

Natos y Waor en una de las imágenes promocionales de “Cicatrices”, su disco más emblemático (2018).

Sus comienzos fueron puro instinto, sus respectivos barrios eran su zona de confort. “Me daba bastante vergüenza. Nadie sabía que rapeaba. Pero un día encontré a unos chavales improvisando en la calle… y ahí entró la chulería.” Así recuerda Waor sus inicios en el freestyle madrileño, según confesaba en el documental. En la misma cinta, Natos aporta su versión del encuentro que cambió sus vidas: “Tuve una movida con unos chavales. Fer se metió por medio y ahí se ganó mi respeto.”

De aquella escena improvisada surgió una hermandad que acabaría marcando un antes y un después en la música urbana española. Su historia no nació del glamour, sino de la necesidad de hacerse oír.

Cartel de gira de Natos y Waor 2022-2023

Natos nació en Buenos Aires el 14 de octubre de 1991 y llegó de niño a España. Waor, madrileño de nacimiento (28 de mayo de 1988), creció en el barrio de Aluche. Dos trayectorias distintas, pero un mismo entorno: calles, parques y barrios populares que funcionaron como escuela y escenario.

Su conexión se selló alrededor de 2010, entre batallas de rap y noches de rima libre. “Me había convertido en un yonki de las batallas de rap”, confiesa Waor. De esa fiebre nació Por la Jeta (2011), su primera maqueta conjunta, grabada y distribuida por ellos mismos, que marcó un punto de inflexión en la escena underground madrileña.

A diferencia de otros artistas urbanos, Natos y Waor construyeron su camino desde la independencia. “Lo hicimos a lo marronero total. Robamos instrumentales, subimos una maqueta y nos la tiraron”, recuerda Natos entre risas.

Su ascenso fue gradual, pero imparable: de tocar por una botella de ron en casas okupas a llenar el Palacio de Vistalegre y el WiZink Center. En 2023 congregaron más de 45.000 personas en tres noches consecutivas, según datos de El País. Todo sin ceder el control a sellos discográficos. La autogestión, más que una estrategia, se convirtió en su identidad.

Las historias que narran en sus canciones son reales. “No cantamos nada que no sea verdad. Hablamos de lo que vivimos.” La frase de Waor en este documental resume el ADN del dúo. Sus letras son crónicas del desencanto juvenil: precariedad, fiesta, amores fugaces, rabia contenida…

Álbumes cómo Cicatrices (2018) e Hijos de la Ruina I y II (2012 y 2016) son testimonio de una generación que ha crecido entre la crisis y el vértigo de la incertidumbre. Más que música, sus temas funcionan como diarios de vida colectiva. En tiempos de discursos prefabricados, su autenticidad les ha convertido en referentes de una juventud que se reconoce en su crudeza.

El fenómeno Natos y Waor trasciende el rap. En universidades y foros culturales, su caso se estudia como ejemplo de comunicación alternativa, autogestión y construcción de comunidad desde la periferia. La escena madrileña de finales de los 2000 fue su caldo de cultivo: batallas de gallos, microconciertos y redes sociales que funcionaban como escaparate y refugio. En el documental Underground Kings, artistas como Tote King y Recycled J reconocen su impacto y su papel como puente entre lo underground y lo masivo.

La proyección del documental en espacios culturales como la Filmoteca de Murcia o su distribución posterior en Movistar+ confirman que su historia trasciende la música: es parte del relato contemporáneo de una España urbana que busca nuevos lenguajes para contarse.

Si hay que destacar un punto de inflexión en su carrera musical fue que después de más de una década de carrera y miles de conciertos, el dúo anunció un concierto especial en 2025 por su 15º aniversario en el Estadio Metropolitano de Madrid. Después, una pausa indefinida.

Pero no es un cierre definitivo. En junio de 2025, confirmaron que su proyecto paralelo Hijos de la Ruina (junto a Recycled J) prepara gira y nuevo álbum para 2026. El futuro se abre como una nueva etapa más madura y reflexiva, aunque siempre fiel a la esencia que los vio nacer.

“Montármelo por mi cuenta fue la única opción”, dice Natos en el cierre del documental. Aquella frase, nacida entre cables, humo y microfonazos de garaje, sintetiza toda una filosofía. Hoy, con estadios a sus pies, esa misma convicción sigue siendo el hilo invisible que los une a sus orígenes: el eco de una voz que, aunque suene desde lo alto, nunca dejó de venir desde abajo.

Razón: En la asignatura Redacción periodística interpretativa, se pidió a los alumnos una entrevista reportajeada a algún artista del ámbito musical, elegido por los estudiantes. Se documentaron previamente, leyendo biografías y otras entrevistas. En este caso se trata de una entrevista que parte de ver el Underground Kings (2020), en documental.
Temática: Evolución del grupo hasta hoy y el impacto de su música en el rap español.
Alumnos: Rubén Pérez y Daniel González.
Curso: 2025-2026.
Asignatura: Redacción periodística interpretativa.

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