Los restos dentales de los romanos muestran que padecían menos caries que en la actualidad. Las causas de este fenómeno se explican por factores como su dieta y las características del entorno. El azúcar refinado y granulado aparece bastante más tarde. Su alimentación se basaba en vegetales, frutas y cereales no procesados que protegían sus dientes de forma natural. Estudios en restos hallados en Pompeya y Herculano muestran que las caries eran una rareza gracias al agua subterránea que contenía altos niveles de flúor de forma natural, un mineral que ayuda a fortalecer el esmalte dental y a prevenir las caries.
Aunque las caries eran menos comunes, los romanos no estaban exentos de problemas dentales. El desgaste por masticar granos mal molidos era habitual, al igual que las infecciones como abscesos y enfermedades de las encías. Las herramientas rudimentarias de limpieza, como los palillos de madera o ramas, podían contribuir a estas afecciones.
Estos descubrimientos, no sólo revelan los hábitos cotidianos de los romanos, sino también el impacto que los factores ambientales y culturales tenían en su salud dental. La higiene dental era importante en Roma, aunque las herramientas y métodos diferían mucho de los actuales:
– Palillos y ramas masticables: los romanos usaban palillos llamados dentiscalpia, hechos con madera de lentisco, oro o incluso plumas. Estas herramientas se usaban para eliminar restos de comida entre los dientes.
Dentiscalpium
– Pasta de dientes rudimentaria: elaboraban pastas con cenizas de huesos, cáscaras de huevo trituradas y polvo de conchas marinas. Aunque rudimentarias, estas mezclas tenían propiedades abrasivas para pulir los dientes.



– Enjuagues bucales sorprendentes: aquí surge una de las mayores controversias. ¿Empleaban los romanos la orina como enjuague bucal? La orina, rica en amoníaco, era conocida por sus propiedades blanqueadoras y antisépticas, y los romanos la utilizaban en lavanderías y, posiblemente, en la higiene dental. Sin embargo, esta práctica no era generalizada ni aceptada por todos. El poeta Catulo, en un tono mordaz, ridiculizó a quienes la usaban. Atribuía esta costumbre a los celtíberos, lo que sugiere que podía considerarse más una excentricidad regional que una tradición romana común.


– Polvos dentales: además de las pastas, los romanos echaban mano de polvos hechos de cenizas y carbón, a menudo mezclados con hierbas aromáticas, para frotar los dientes y combatir el mal aliento.
– Herbolaria: textos de autores como Plinio el Viejo mencionan el uso de hierbas como el tomillo, la mirra y el hinojo, tanto en polvo como en infusiones, para fortalecer las encías y mantener el aliento fresco
Razón: La profesora de Ética, profesión y odontología legal en 5º curso del Grado en Odontología, Elena Fernández Nevares, pone en práctica la sección Un forense en el dentista con el objeto de dar a conocer las posibilidades de identificación a través de la cavidad oral.
Temática: La odontología no es una ciencia moderna, desde que el hombre es hombre el dolor de muelas ha sido un desafío que ha alentado la investigación de remedios y técnicas para aliviarlo.
Profesor: Prof. Dr. Elena Fernández Nevares.
Especialización: Medicina, odontología y cirugía.









































